LA COCINA COMO TERAPIA
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  Mis recetas

 

Entramos ahora en la parte práctica de esta web: las recetas. Pero antes de "entrar en harina", plantearé unas consideraciones generales en torno a 1) la corriente culinaria en que podría adscribir mi recetario y 2) el enfoque metodológico que voy a seguir en su presentación.

 

a) Tradición culinaria

 

De lo dicho en la sección "¿Cocina y terapia?", supongo que se desprende claramente que para mí la gastronomía es una actividad lúdica, que además de relajar, promueve la imaginación y la creatividad; y por creatividad entiendo la fusión entre lo que otros idearon y el aporte personal: ese toque mágico y original que cada uno pone. En materia de cocina es difícil encontrar recetas "auténticamente novedosas", pero hay millones de formas de elaborar, combinar e incluso agregar nuevos ingredientes; es evidente que una pequeña variación convierte un plato anodino en exquisito y singular.     

 

Permitirme aquí un pequeño inciso para volver atrás a la cocina de la Goleta, en donde empezó mi afición por la cocina, y la forma decisiva en que contribuyó a sentar mis bases culinarias.

 

  

 
 

Sin duda, mis primeras vivencias de los encantos de la cocina provienen de mis visitas a la Goleta, donde una no podía sustraerse al hechizo de los sabores, los olores y las apariencias de tan deliciosos manjares. Y, quizá, los olores siguen siendo mis recuerdos más antiguos e inolvidables. El olor del café con leche de la mañana, café recién tostado que el coche de línea traía de la Coruña por expreso encargo y cuya cremosa e increíble textura las vacas de la casa ayudaban a conseguir, o el característico aroma del chocolate "poco cocido y bien batido", eran una señal del primer albor de la mañana, más que la propia luz solar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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