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Cocina italiana

 

 

La ensalada de la Puglia, que está disponible en el apartado de ENSALADAS, es una receta muy representativa de la Italia regional que, cuando publiqué, ya expresé mi deseo de que no iba a ser el único plato italiano que fuese a aparecer en esta página web; por el contrario, mi intención es que este maravilloso  país esté muy bien representado, con un titular especial sobre la gastronomía italiana. Creo que ya he mencionado antes que yo he vivido en Inglaterra durante un tiempo y la he visitado con mucha asiduidad por una cuestión profesional; ciertamente es un país que respeto y admiro, aunque a veces uno necesita usar el sentido del humor para entender algunas peculiaridades. Mi relación con Italia ha sido mucho menos intensa, lo cual no me ha impedido apreciar la generosidad y simpatía de su gente. Cuando viajas a Italia, es inevitable enamorarse a primera vista de su belleza, de su gracia, de su historia, y de todo... En las fotos de abajo, no puedo dejar de recordar una de mis ciudades más admiradas (Florencia sobre el río Arno) y de mis pintores favoritos (Fray Angelico).

 

 

 

 

 

 

No quiero dejar de mencionar un fenómeno extraño que me ocurrió en mi primera visita a Roma: desde el primer momento tuve la sensación de estar en un sitio tan familiar como si hubiera vivido allí anteriormente, como si en alguna reencarnación anterior (y soy escéptica a este respecto) hubiese nacido en una de esas callejuelas que huelen a pasado y donde tanto cosas extraordinarias han sucedido. Entre esas calles bien podría estar una de mis favoritas, la Via Margutta de Roma, donde una placa señala que fue residencia de Federico Fellini y Giullietta Masina, que bastantes de vosotros recordaréis por aquella iniguable película que fue La Strada. Ciertamente, ¡Roma, caput mundi!

 

 

 

 

 

 

 

En este apartado dedicado a Italia, me gustaría resaltar algunos lugares, ya desde le punto de vista culinario merece la pena visitar; por eso, aquí pondremos el acento en su riqueza gastronómica. Para mi, Italia supone la materialización de una filosofía de la vida, y de una cultura milenaria, en la que su cocina no es una cuestión baladí.

 

El primero está situado, sin duda, en la bella Florencia, cuya conocimiento, en lo que a mi respecta, ha sido durante parte de mi vida mucho más literario que real; sin duda debido a mi afición por la literatura inglesa, para la cual Italia era el país del arte, de la historia y de un paisaje mítico. Creo que mi querencia por Italia está marcada, en parte, por mi tesis doctoral sobre Henry James, un enamorado de Italia, en donde encontró el ambiente perfecto para situar sus tortuosos dramas. En Florencia transcurre una gran parte de su compleja novela "El retrato de una dama", en donde su protagonista, Isabel Archer, piensa que vivir en Florencia es como "tener continuamente pegada a la oreja una concha arrancada a los mares del pasado. Su rugido constante mantiene despierta la imaginación”. Personalmente, cada día comparto más la idea de Henry James cuando afirma que se siente eufórico en Italia porque es "passionately fond of the place, of the life, of the habits" ("porque le apasiona el lugar, la vida y sus costumbres").


 

 

  

Y, ¿quién no recuerda la maravillosa novela de E.M. Forster "Una habitación con vistas", cuya adaptación al cine inmortalizó la ciudad de Florencia. Uno se pregunta por qué para su protagonista era esencial que la alojen en una habitación con vistas al río Arno; por supuesto, nadie conoce y aprecia más Florencia que los ingleses, viajeros a Italia desde tiempo inmemorial, que han descubierto que desde el Arno se divisa Florencia con todo su esplendor. 

 

 

 

 

 

En mi modesta opinión, un magnífico restaurante (por precio y calidad) en  Florencia es la Trattoria Mamma Gina, justo atravesando el Ponte Vecchio y situada en una pequeña callejuela que se oculta tras el río, y en donde ofrecen una maravillosa comida toscana con una pasta recién hecha insuperable y, muy en particular: gnocchis verdes, risottos, carnes y la mejor panna cotta casera que he tomado nunca.

 

 

 

 

 

 

   

 

  

Siguiendo nuestro viaje culinario, nos vamos a Roma a degustar la cocina romana -para la que aconsejo ir a la zona del Trastevere o al barrio del Ghetto judio- expresión de la Italia milenaria (pan de cebada, albóndigas en salsa con chícharos, chuletas de lechón, flores de calabaza rellenas, alcachofas fritas…), en donde se mantiene la tradición de la casquería, base esencial de lo que se ha venido en llamar cucina povera, cuyo epicentro se encuentra junto al Tíber, en el mercado de Testaccio, antaño la puerta de entrada de mercancías de la Roma Imperial. Personalmente, me encanta un restaurante muy popular que se llama "Giggetto", en pleno Ghetto, en donde he comido las mejores alcachofas y sesos a la romana, acompañadas por un pastel típico de la cocina judia hecho, entre otras ingredientes, con pistachos. 

 

                                                                                          

                        

 

 

 

 

 

Otra ciudad que merce la pena visitar es Verona por su festival y su cocina veronesa, y os aconsejo un magnífica sitio (por precio y calidad) a 200 metros de la Arena, la tratoria "Greppia", ubicado en una pequeña callejuela, con un patio exterior que linda con un preciosa mansión veronesa, muy al estilo de la Casa de Julieta, y que es uno de los lugares más encantadores de esta ciudad. Los tortellinis de calabaza, y la torta di melle son "cosa fina", y la pasta en general no tienen nada ver con los que tomamos en los típicos italianos (foto de abajo).

 

 

 

   

 

                                                                                           

 

 

 

 

 

 

 

Pero si prefieres descubrir la auténtica cocina del Véneto, yo la encontré en el restaurante de una pequeño pueblo cerca de Venecia, Pescchiera, junto al lag Garda: el "Mulino Vecchio". Creo que los raviollis, y el  marisco en todo tipo de pasta casera son tortellinis dignos de mención; y los postres pueden competir con cualquier plato del mejor restaurante italiano. Posee además un ambiente relajante, cálido y acogedor con vistas al hermoso lago de Garda, donde a lo mejor os encontráis con George Clooney, vecino de este lugar. En fin, excelente comida local con un precio increíble.

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

   

 

 

 

  

Y  ¿Cómo me puede olvidar de los famosos ricciarielli de Siena? Sin duda las mejores pastas de almendra del mundo, foto de abajo). Si sois adictos al chocolate, tenéis que visitar Turin, la ciudad del chocolate, traído por emigrantes sicilianos en el siglo XVIII. En la dulcería "Guido Gobino" encontraréis todo tipo de variedades pero el de avellana ("giandujotto") es la especialidda de la casa. Y en la misma ciudad, tomar un helado del famoso "Pepino", es otra delicia a la que no podemos renunciar. 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 Voy a iniciar mi recetario italiano con la "crostata de marmellata", una torta tradicional italiana donde las haya, y con esta receta mataremos dos pájaros de un tiro porque aprenderemos a hacer la "pasta frolla" (pasta brisa), que luego será la base de muchas otrasrisottosrisottosrisottos recetas, además de preparar esta torta de varios gustos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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