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"EL SABOR DE VENECIA: A LA MESA CON BRUNETTI"

 

"La vida en Italia está llena de comida: la gente habla de ella continuamente, se pasa largo rato comprándola y preparándola... No nos queda otra opción que prestarle atención ... y que mejor manera de comenzar a entender cuán fundamental resulta para llevar una vida feliz" (Dona Leon, Edit. Pianara, 2011).

 

Hoy voy a ofreceros algo diferente, unas recetas sacadas de las novelas policiacas de Dona Leon, una americana afincada en Venecia, que ha escrito más de veintiocho libros policiacos, con el comisario Brunetti de comisario, que trabaja en la Prefectura de Venecia, desde donde combate el crimen. Este comisario es un hombre inteligente, que lea a Heródoto y Shakespeare, pero está desencantado de la justicia, pero que no por ello, deja de combatir la corrupción y el crimen, mal endémico en Italia y, por lo visto también, en países cercanos.

  

 

 Yo leí "Muerte en la Fenice", la primera novela de esta serie, en 1992; y desde entonces, sigo las hazañas de este comisario filósofo con gran interés y familiaridad. En años anteriores la RTV 2 ha emitido, semanalmente, una versión TELEVISIVA de estas novelas, en donde todos los personajes, a mi parecer, están muy acertados. Quizá muchos de vosotros hayáis visto o leído estas entrañables historias de detectives y, si no, os las aconsejo.

  

 

 

 

  

El comisario Brunetti, un ciudadano de clase humilde (su padre trabajaba en una fábrica de cristal de Murano) está casado con una arístocrata veneciana, Paola, que no por ello deja sus principios sociales del mayo del 68 y vota al partido comunista, cosa que no deja de asombrar a su marido, teniendo en cuenta que compra sus conjuntos de lana de cashmir en una de las zonas más caras londinenses (Burlington Arcade); otra cosa de su mujer que lo desconcierta y le sirve, a veces, para justificar lo que él interpreta como rarezas de su mujer, es el hecho de haber realizado su tesis doctoral sobre Henry James, un escritor norteamericano al que el comisario considera dificil de entender, además de un tostón. (Bueno, a mí, Paola me cae particularmente bien, porque yo también  hice mi tesis doctoral sobre el mismo autor, aunque veinte años antes; y tengo que confesar que mi marido coincide exactamente con la opinión de Brunetti).

Pero Paola es, además, una magnífica ama de casa, cocinera y profesora universitaria seria y trabajadora; cuyo elitista estatus social no dificulta la convivencia con su marido; y, para sorpresa de sus lectores,  son una pareja feliz y muy bien avenida, con intereses diferentes, lo que no es óbice para que el comisario desde la realidad delictiva de la lúgubre Venecia, en donde se mueve, encuentre consuelo en el calor de su familia: su mujer y sus dos hijos, Raffi y Chiara. Nos encontramos también con su ambicioso y estúpido jefe, Patta, por el que el comisario no siente ningún respecto; pero su núcleo duro de colaboradores, un policía amable y bon vivant, Vianello, y la secretaria del jefe, la señorita Electra, respetan al comisario y le ayudan a resolver sus casos, yendo incluso hasta límites que van, a veces, más allá de la legalidad. (Foto: Giovanni Dall'Orto).

  

 

Pienso que la "gran dama del crimen" admira al personaje que ha creado y la evolución que ha ido tomando su carrera, ya que a pesar de las mil trabas que la burocracia y la corrupción italiana le ponen en su camino, sigue fiel a su bonhomía y honestidad. Pero dejemos que la propia Donna Leon nos cuente lo que siente  por su personaje (nota que publica Seix Barral):

 

Durante los casi veinte años en que Brunetti ha estado investigando delitos, se ha hecho mayor (aunque no tan rápido como yo) y se ha vuelto más reflexivo, tal vez más triste. Ha visto la sociedad en la que vive y el país que ama cambiar, no siempre para bien, y ha terminado creyendo que hay poco que pueda hacer para cambiar las cosas. Como es un hombre tenaz, permanece fiel a su idea de que uno debe al menos intentar mejorarlas.

Brunetti se ha vuelto más concienzudo en temas morales y políticos. Me gusta pensar que no se ha convertido en un moralista y que conserva la capacidad de descubrir el delito o la debilidad humana que conduce a él y de hacer que el lector considere lo débiles que son las personas y que las entienda o sienta simpatía por ellas.

 

Espero que quienes ya conocen y sienten afecto por Brunetti continúen, como yo, viéndolo crecer en humanidad y compasión.

 

Donna Leon

 

 

 

 En días sucesivo os hablaré de los estupendos platos italianos que aparecen en sus novelas, favoritos de la familia Brunetti: la lasagna de ragú (receta de la nonna), la pasta favorita de los Brunetti (penne rigatte) y una magnífica tarta de manzana de Paola. Ya sabéis la importancia que tiene la comida para los italianos, y en especial para las novelas de Donna Leon, cuya comida se ha hecho tan famosa que su asesora culinaria ha escrito, Roberta Pianara, haya escrito un libro con el título: "El sabor de Venecia: A la mesa con Brunetti" (Seix Barral, 2011)

 

 

 

  

Estas recetas están todavía en mi blog “LA COCINA COMO TERAPIA”, aunque espero que pronto pueda revisar sus contenidos y editarlos en formato libro.

  

 

 

 

 

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